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lunes, 28 de marzo de 2016

Un punto de vista personal sobre la I+D+i en las PyMEs

Se habla mucho de Investigación, Desarrollo e innovación desde un punto de vista macroscópico. El enfoque de esta entrada es completamente distinto. Nada de grandes números o de rankings internacionales. Simplemente expondré mis impresiones a partir de mi experiencia profesional en este campo tras trabajar en diversos sectores y países (principalmente en el ámbito de la Simulación).

La buena noticia primero. El estado actual de la ciencia y de la técnica nos brinda un amplísimo abanico de herramientas y técnicas aplicables no sólo en entornos tradicionalmente tecnológicos, sino en prácticamente cualquier actividad humana. Tenemos un ejemplo curioso en la aplicación de técnicas de Simulación a la Arqueología (https://simulatingcomplexity.wordpress.com/).

Ahora toca la mala noticia: la mayoría de estas herramientas punteras no permea en la pequeña y mediana empresa. O al menos no lo hace en un lapso de tiempo razonable. Hay una gran brecha tecnológica.

Aquí es donde surge la gran pregunta: si estas soluciones son tan maravillosas como el Bálsamo de Fierabrás, ¿por qué las PyMEs no las adoptan con los ojos cerrados? En ocasiones se debe simplemente a pura resistencia al cambio o a desconfianza ante lo desconocido. La I+D+i muchas veces se percibe como gasto en lugar de como inversión y a fin de cuentas la empresa va bien, ¿verdad? Mejor centrarse en unidades producidas u horas facturables al cliente: producción a fin de cuentas. Lo que ocurre es que la diferencia entre lo bueno y lo óptimo suele ser significativa. La mente humana es más sensible al euro perdido que al que se deja de ganar. 

También podemos tropezar con equipos que están absolutamente al día de las novedades relativas a su sector. Ahí es donde un enfoque multidisciplinar marca la diferencia. Hay grandísimas oportunidades en la fusión de distintas ramas del conocimiento. Si somos capaces de tener la mente abierta al pensamiento no convencional, encontraremos oportunidades de mejora en campos aparentemente ajenos al nuestro.

En muchas ocasiones, tomamos la decisión de apostar por la I+D+i forzados literalmente por los acontecimientos. El detonante puede ser que la competencia haya implantado ya una nueva técnica, que la mismísima producción se vea amenazada o cualquier otra causa de fuerza mayor. 

Promover la innovación suele ser más fácil desde dentro de las compañías, si bien no es precisamente un camino de rosas. El reto tanto desde dentro como desde fuera de las organizaciones es más pedagógico o marketiniano que tecnológico.

Como conclusión me quedo con que hay un potencial inmenso de mejora para las empresas y por consiguiente un campo profesional apasionante para todos los que nos dedicamos a esto.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Los Ingenieros Industriales Superiores salimos del limbo post-Bolonia

El Proceso de Bolonia se inició a raíz de la firma de la Declaración de Bolonia en 1999. En España se implantó completamente durante el curso 2010-2011. 

El pasado mes de agosto se publicó en el BOE la resolución que establece la correspondencia entre el título de Ingeniero Industrial y el Marco Español de Caulificaciones para la Educación Superior (MECES). Las correspondencias entre los niveles MECES y el Marco Europeo de Cualificaciones (The European Qualifications Framework –EQF–) puede encontrarse en esta otra resolución del BOE.

Al fin se reconoce la correspondencia entre Ingeniero Industrial Superior, el nivel 3 del MECES (Máster) y el nivel EQF-7 europeo.

El certificado de correspondencia se puede solicitar a través de la web del Ministerio de Educación (recomiendo usar Internet Explorer).

¿Realmente hacían falta años para llegar a esta conclusión? En mi opinión la respuesta es un rotundo NO. Esta demora injustificable ha hecho perder competitividad y dinero tanto a las empresas como a los profesionales españoles que se abren camino día a día en el mercado internacional. No entiendo por qué a los españoles nos cuesta tanto poner en valor lo que tenemos y defender de una forma justa nuestros intereses en el extranjero.

sábado, 22 de enero de 2011

Ley de Servicios Profesionales o cómo acabar con el prestigio de la Ingeniería Española

Esta semana he recibido a través del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Oriental una carta de la Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España acerca del  Borrador de la Ley de Servicios Profesionales.

Ha habido un par de puntos que me han chirriado especialmente y cito textualmente:
1) ” La propuesta consiste en admitir expresamente que todos los titulados en ingeniería tendrán reconocidas facultades para realizar cuantas funciones le atribuya la normativa vigente a cualquier rama de la ingeniería.
Se trata por tanto de un modelo donde cualquier ingeniero está habilitado para cualquier actividad profesional de las que ahora están reservadas a los ingenieros en sus distintas ramas y especialidades, partiendo de que todos los titulados en ingeniería comparten un núcleo común de conocimientos suficiente para habilitarles a realizar todas las funciones que tienen los ingenieros, sin alterar el modelo académico vigente.”
Traducido a román paladino quiere decir que cualquier ingeniero es competente en cualquier campo de actividad profecional de la ingeniería. Por ejemplo, un graduado en “Ingeniería Matemática” (sí: existe y además lo imparte la Universidad Complutense de Madrid) sería un técnico competente para proyectar una central nuclear.

Este texto pone en evidencia el desconocimiento total que el legislador tiene sobre los estudios de ingeniería y sobre el ejercicio profesional posterior.
2)  ” El modelo tradicional que identifica cada colegio con un título determinado no es compatible con la reforma de las enseñanzas universitarias, donde ha desaparecido el catálogo oficial de títulos universitarios y por tanto resulta insostenible.”
Puede que sea cierto y que el modelo tradicional no sea compatible con las reformas del Catálogo Oficial de Títulos Universitarios. Pero creo que lo primero que habría que cuestionar es un catálogo que en el Área de Ingeniería y Arquitectura cuenta con 592 titulaciones diferentes (153 grados y 439 masters).

Después de leer semejantes “perlas de sabiduría”,  me pregunto:  ¿en los ámbitos educativo, tecnológico y económico ya se han resuelto todos los problemas reales y lo único que queda por hacer es experimentar con una de las pocas cosas en las que España es aún puntera?

Parece que quieren acabar con el profesional de reconocido prestigio internacional que hasta hoy era el Ingeniero Español.

Leyes como ésta son lujos extrafalarios y suicidas que no puede permitirse un país pretendidamente moderno como España en el escenario económico globalizado que nos toca afrontar en el siglo XXI.